Carlos Calderón, nació el 19 de marzo de 1988 en Badajoz. Sus inicios en el tenis fueron en la pared de su casa:” empecé a ver tenis por la tele con 10 años y me gustó tanto que empecé a practicarlo en una pared de mi casa. Visto que me gustaba tanto, mis padres me apuntaron al club de tenis el corzo, donde jugaba al principio con mi padre y hermano. Más tarde, la pasión era tanta, que ya jugaba horas y horas con cualquiera que hubiera por el club. Con 11 años ya me apunte a la escuela del club. Con 14 años obtuve buenos resultados a nivel nacional, entre los mejores de España de mi edad y me ofrecieron una beca en Barcelona para ir a entrenar allí. Estuve 10 años viviendo en Barcelona como jugador y cuando decidí dejar de jugar, me vine a valencia a vivir y a empezar como entrenador, ya que la novia que tenía por aquel entonces era de aquí, Hasta hoy sigo en valencia como entrenador después de 7 años”

Lo conocemos mejor gracias a esta entrevista que nos ha concedido.

¿Cómo fue el paso de dejar el tenis como jugador y dedicarte a entrenar?

  • Fue un proceso natural, el tenis es lo que más me gusta, y una vez tomada la decisión de dejar de jugar, el paso siguiente era dedicarme a enseñar todo lo que yo había aprendido durante muchos años. Además, siempre me ha gustado mucho fijarme en todos los aspectos técnicos del tenis.

¿Fue difícil tomar la decisión?

  • La decisión es difícil, no es una decisión que se tome en un día. En mi caso llevaba ya un tiempo pensándolo. Había pasado ya diez años fuera de mi casa, desde los 14 años, y para dedicarte profesionalmente al tenis tienes que tener una dedicación absoluta y renunciar a muchas cosas desde muy joven. Todo el proceso de estos diez años me habían llevado a estar mentalmente agotado y finalmente  decidí terminar esta etapa de mi vida.

¿Cómo surge la oportunidad de entrenar a un jugador como Pablo Andújar? ¿Tenías experiencia previa con otros jugadores de nivel?

  • Pablo y yo nos conocíamos desde hacía muchos años y nos llevábamos muy bien. En el pasado yo había entrenado a Marcel Granolllers, que es muy amigo de ambos. Pablo quería darse una última oportunidad de intentarlo después de tres operaciones de codo y habló con Marcel para decirle que estaba pensando en mí como entrenador para probarse una última vez. Marcel le aconsejó que era una muy buena opción y que creía que nos compenetraríamos bien y que funcionaría. Anteriormente había entrenado a jugadores como Marcel Granollers 19 ATP, Daniel Gimeno 48 ATP, Pedro Martínez126 ATP, Carlos Taberner  175 ATP y Ricardo Ojeda 171 ATP.

Has contado en otras entrevistas que hacer un bloque, jugador, entrenador y preparador físico es absolutamente fundamental en el tenis moderno para tener buenos resultados, ¿cómo es el trabajo diario de un entrenador?

  • El trabajo de un entrenador cambia dependiendo de si estás en casa entrenando o estás de torneo. En casa coordinas el trabajo con el preparador físico y entrenas los aspectos específicos que crees que necesita mejorar el jugador. En torneos te encargas de coordinar entrenamientos con otros jugadores y sobre todo se hacen sets de entrenamiento.

La intendencia de una temporada debe ser muy difícil de controlar, quien se encarga de todo, desde hoteles, vuelos, entrenamientos durante los torneos, etc.  Explícanos ¿cómo se organiza la vida de un tenista teniendo en cuenta que no hay casi descansos en la temporada?.

  • De la intendencia nos encargamos entre los dos, lo coordinamos juntamente. Al final siempre es lo mismo; buscar vuelos, reservar hoteles, reservar transportes… todo es muy día a día, no podemos planear mucho ya que nunca se sabe cuándo se va a perder en un torneo. Todo es muy variable y tenemos que ir adaptándonos a las circunstancias según vayan viniendo.

La carrera de Pablo ha sido todo un calvario de lesiones, desde el punto de vista de un entrenador irlas afrontando debe ser muy duro, y aun así ha conseguido este año llegar a octavos de final de un Grand Slam. ¿Cómo se afronta este trabajo de recuperación mental y física?

  • Es un trabajo largo y de mucha paciencia, donde lo más importante es mantener el optimismo y trabajar venga como vengan las cosas. Evidentemente se pasan malos momentos;  el tenis está lleno de ellos, pero con la ilusión y ganas que teníamos Pablo y yo se sale adelante. Siempre digo que no hay que hundirse cuando va mal, ni estar eufórico cuando va bien, el equilibrio emocional es fundamental.

Estamos a final de esta temporada, ¿qué balance puedes hacer de ella?

  • Ha sido una temporada muy buena, Pablo ha demostrado un gran nivel tenístico, ha terminado un poco cansado mentalmente al final de temporada ya que hacía casi cinco años que no realizaba una temporada completa. Una pena fue que se perdiera a principios de año la gira de tierra de Sudamérica y luego la gira de tierra de Europa, si no, hubiera acabado con mejor ranking ya que eran dos giras muy propicias para él.

Supongo que el descanso tras una temporada tan larga es fundamental. ¿Cómo vais a planear el final de temporada y como se inicia la preparación de la de 2020?

  • Vamos a descansar dos semanas de reposo absoluto, nos iremos de vacaciones. A la vuelta haremos una pretemporada de seis semanas. La primera semana sólo será de preparación física y las otras cinco de tenis y físico. Después, el 1 de enero nos iremos a Doha que es el primer torneo que juega en 2020.

Pablo es ahora el nº63 del mundo. ¿Cuáles son los objetivos para la próxima campaña?

  • El objetivo tiene que ser estar sano y seguir manteniendo la misma pasión e ilusión por lo que hace. Luego los resultados vienen solos y serán los que se merezca.

¿Sigues el tenis extremeño?

  • Sí que lo sigo. Mi hermano trabaja en el tenis en Badajoz, en Sportocio, y me mantiene informado. Por otro lado sigo a Alberto Barroso que es amigo mío y está intentando hacerse un hueco en el tenis profesional

¿Te ves volviendo a trabajar en Extremadura?

  • En un futuro lejano puede ser, de momento estoy muy feliz y asentado en Valencia, pero hay tantos factores en la vida que pueden ir cambiando que no me gusta pensar muy a la larga.

Qué consejo darías a los entrenadores  extremeños, y por supuesto a todos los chicos y chicas que quieran abrirse un hueco en el panorama nacional o internacional.

  • El único consejo que puedo darles es que hagan lo que hagan, lo hagan con pasión, ilusión y respeto. El tenis es algo muy complicado e intervienen muchos factores, al menos todos los que dependan de uno mismo hay que intentar hacerlos con trabajo duro y optimismo. Después cada uno llegará donde se merece y al menos tendrá la conciencia tranquila.